MADERA DE ALERCE

Fitzroya cupressoides
madera de alerce
Procedencia

El alerce europeo es un árbol que procede de las montañas de Europa Central, en los Alpes y los Cárpatos, además de algunas zonas en el norte de Polonia y el sur de Lituania. Es un árbol muy tolerante al frío, capaz de aguantar temperaturas de hasta -50 grados centígrados.

 

Color

La madera de alerce es de color café oscuro o rojiza, sobre todo el duramen, con anillos muy diferenciados, delgados y ondulados en la superficie. Generalmente, la albura está muy diferenciada del duramen, ya que es más delgada y de color más amarillento o blanquecino.

 

Textura

La madera de alerce es dura, de textura muy fina e impregnada de resina que la hace prácticamente incorruptible y tolerante a cualquier temperatura y ambiente. Es un material de peso moderado, con una densidad que puede oscilar los 500 kg/m3 al secarse.

 

Durabilidad

El árbol se cría en zonas donde las condiciones pueden ser extremas, tales como suelos ácidos de ceniza volcánica, zonas de precipitaciones y nieve abundantes, o bien suelos bajos con mucha humedad. Por tanto, la madera de alerce es de muy buena calidad y casi nunca se dobla o se corca. Además, es enormemente resistente no solo al clima, sino también al ataque de insectos, por lo que puede durar indefinidamente.

 

Características

La madera de alerce suele adoptar un color muy claro cuando se utiliza para la construcción, si bien con el tiempo adquiere un color pardo muy elegante. Además, la resina que contiene la propia madera hace las veces de silicona y tapa las juntas, propiciando una protección exquisita frente al aire y al agua, si bien es muy inflamable.

 

Usos

Gracias a sus grandes propiedades, la madera de alerce es muy idónea para la construcción, especialmente de armaduras sólidas o barcos, así como algunas casas. También se le dan otros usos en carpintería y se fabrican con ella toneles y barriles.